Discutiremos en este artículo algunos aspectos sobre una de las enfermedades más conocidas en la veterinaria. El moquillo canino es una enfermedad de la que afortunadamente cada vez se van viendo menos casos, sin duda debido a los exhaustivos planes de vacunación existentes en la actualidad, lo cual hace que la incidencia de dicha enfermedad haya disminuido notablemente durante los últimos años.

¿Qué es el moquillo canino?

Se trata de una enfermedad producida por un virus que vive poco tiempo en el medio ambiente, es decir, se necesita para su contagio el contacto con un perro enfermo, aunque también algunos animales sanos pueden transmitirlo durante unos 44 días si lo han pasado previamente y se han recuperado. También las madres sin vacunar pueden transmitirlo a sus cachorros. Por esta razón aconsejamos para el cuidado del perro no bajar a los cachorros a la calle hasta que hayan recibido todas las dosis vacunales, ya que pueden entrar en contacto con heces, orina e incluso saliva de animales que sean portadores de la enfermedad.

Síntomas del moquillo canino

Una vez penetra el virus en el organismo, tiene lugar un periodo de incubación que puede durar entre 6 y 8 días, durante los cuales podemos observar al animal algo apático, sin ganas de comer e incluso con algo de fiebre. Transcurrido este tiempo comienza la sintomatología, la cual puede ser respiratoria, digestiva o nerviosa. En el primero de los casos notaremos los signos característicos que dan nombre a la enfermedad, es decir, el animal presenta mocos, legañas, toses y estornudos, pero también puede darse el segundo caso y manifestarse con vómitos y diarreas. Por último, en la forma nerviosa podemos encontrar síntomas que van desde los tics en diversas partes del cuerpo, hasta la parálisis de extremidades e incluso los ataques epilépticos Hay también casos en los que afecta a la piel y se produce una erupción en la zona inferior del abdomen del animal e incluso un endurecimiento de las almohadillas, razón por la que a esta enfermedad también se le llama «enfermedad de las almohadillas duras».

Esta enfermedad, al igual que todas las víricas, no tiene un tratamiento específico y las medidas van destinadas a calmar los diferentes síntomas y a tratar de estimular las defensas del animal para que pueda vencer al virus. Pero tenemos que decir que generalmente es una enfermedad fatal y el animal no consigue superarla. Para que el tratamiento resulte efectivo es necesario cogerla muy a tiempo y que todavía no hayan aparecido síntomas nerviosos, momento en el cual las posibilidades de curación se reducen prácticamente a cero y, caso de salvarse, probablemente quedará con alguna anomalía como puede ser agresividad, ceguera, sordera, parálisis, epilepsia, etc.

En cuanto a la posibilidad de contagio para el hombre, ésta no es en absoluto transmisible, así como tampoco lo es si el perro esta conviviendo con gatos.

Consejos para evitar el moquillo canino

Recordar simplemente, por último, que tenemos una manera bastante sencilla de evitar la enfermedad y consiste en la vacunación. La vacunación debe comenzar a los 45 días de edad y se deben aplicar dosis de recuerdo hasta los tres meses, pero no pensemos que sólo con esta vacunación el animal quedará exento de poder contraer la infección, sino que la inmunidad producida por la vacuna se va perdiendo y es necesario realizar revacunaciones anuales para mantener el nivel de defensas. El moquillo no es simplemente una enfermedad de cachorros sino que muchas veces aparece en perros adultos que no están convenientemente revacunados.

“Antiguamente se decía que el moquillo se curaba «arrancando el gusano de debajo de la lengua». Sin duda se trataba más de un acto de curandería o brujería ya que, en primer lugar no existe ningún gusano bajo la lengua, y en segundo lugar, dudo que se curará al quitarlo. Lo siento realmente por todas las personas que aún se obstinan en creerlo.”