El quiste hidatídico es lo que popularmente se conoce como “quiste de perro”.

Este quiste no aparece en el perro como la gran mayoría de la gente piensa, el perro actúa sólo como transmisor del quiste pero él no puede padecerlo. Por ello no deberemos preocuparnos cuando a nuestro perro le salga algún quiste, ya que con toda probabilidad, éste no será transmisible ni a las personas ni siquiera a otros perros.

Para entender el contagio del quiste, explicaremos brevemente el ciclo evolutivo del parásito que lo origina:

El perro y algún otro cánido silvestre, como el chacal, el lobo y el coyote, pueden tener en su intestino una lombriz de forma plana llamada Echinococcus Granulosus y que podemos ver a simple vista sobre sus heces. Pero ojo ya que hay otros muchos tipos de lombrices planas que no son transmisoras del quiste, sólo el Echinococcus puede hacerlo.

Si accidentalmente el hombre ingiere huevos de este parásito, éstos penetran en el organismo formando quistes sobre todo en el hígado y pulmón, pero también pueden alcanzar otras localizaciones menos frecuentes como el corazón, bazo, riñones y huesos. Estos quistes sólo tienen solución quirúrgica.

El problema es, que además del hombre también otros animales pueden desarrollar quistes hidatídicos. Entre ellos los más importantes son: oveja, cabra, vaca, venados, gamos, conejos, liebres, etc.

El perro, para ser transmisor del quiste, debe ingerir hígados o pulmones con quistes procedentes de estas especies que arriba hemos mencionado, y es entonces cuando desarrolla la lombriz plana en su intestino. Ésto es muy difícil en perros de ciudad, pero puede ser más frecuente en perros cazadores y pastores alimentados con vísceras de animales muertos.

Por tanto, para evitar que el hombre pueda contagiarse, podemos establecer una serie de normas a seguir:

  • Destruir todos los órganos con quistes hidatídicos extraídos tanto en los mataderos como en las matanzas particulares en los domicilios.
  • Realizar análisis de heces periódicos a los perros para detectar la presencia del Echinococcus.
  • Eliminación higiénica de las heces de los perros tanto de las calles como del campo y la huerta.
  • Lavar adecuadamente las verduras antes de consumirlas ya que pueden haber sido regadas con aguas contaminadas por la defecación de algún perro.
  • En áreas de riesgo, evitar el contacto excesivo con animales poco cuidados o vagabundos. No besarlos, lavarnos las manos tras tocarlos, etc.

Pero la gran medida de prevención es la realización periódica de una desparasitación interna, que en nuestra clínica aconsejamos sea cada 3 meses en animales adultos. La manera de desparasitarlo es tan sencilla como administrarle unos comprimidos cuya cantidad varía en función del peso del perro.

Por último decir que los gatos, aunque tienen también lombrices planas, éstas no son transmisoras en ningún caso del quiste hidatídico.

“¿Saben que la lombriz plana más común en perros y gatos es transmitida por la ingestión de pulgas cuando éstos se rascan?”