Describiremos en estas líneas un fenómeno que por lo curioso puede parecernos extraño si alguna vez le ocurre a nuestra perra. A esta alteración también se la conoce con el nombre de Pseudogestación, falsa Preñez o Pseudociesis.

Embarazo psicológico en perros

En primer lugar, y para tranquilidad de los propietarios, diremos que no se trata de una enfermedad como tal, sino de un proceso que ocurre en todas las hembras por igual, sólo que algunas lo manifiestan y otras no. En las gatas esta alteración no ocurre ya que es necesario que el animal haya ovulado previamente, y las gatas no ovulan a menos que las monte el macho.

La sintomatología consiste en que aproximadamente dos meses después del celo, la hembra adopta una actitud como si hubiera parido o fuera a hacerlo en poco tiempo, es decir, la notamos gorda, sin apetito, con vómitos o diarreas y con gran cantidad de secreción láctea. En ocasiones toman objetos inanimados de la casa como pudieran ser trapos, muñecos de goma, etc y se los colocan como si fueran a amamantarlos.

En este momento debemos de acudir al veterinario para que nos confirme el diagnóstico, ya que no sería la primera vez que los propietarios vienen a la consulta con hembras preñadas de verdad y asegurando que es del todo imposible que su hembra haya estado en contacto con un macho, y, de momento, las madres vírgenes todavía no están descritas en la literatura veterinaria.

Este fenómeno, que NO ENFERMEDAD, como antes hemos dicho, se produce por la liberación de una hormona llamada prolactina, la cual ocurre 2 meses después del celo tanto en hembras que hayan quedado gestantes como en las que no. Esto indica que nuestro animal ha ovulado correctamente y además no debemos tener miedo puesto que esta alteración no esta relacionada con la aparición de otras enfermedades como puedan ser los tumores de mama e infecciones de útero, como alguna gente dice.

La mayoría de las veces no requiere tratamiento y los síntomas desaparecen a las 2 ó 3 semanas del comienzo, pero si vemos que la sintomatología se prolonga o bien si es tan marcada que la perra se encuentra demasiado nerviosa, podemos recurrir a tratamientos específicos que nuestro veterinario nos marcará. Estos tratamientos están basados en hormonas que hacen disminuir la secreción de la prolactina, pero debemos tener cuidado al utilizarlos ya que algunos de ellos tienen efectos secundarios importantes. No debemos guiarnos por el estado de nerviosismo de la perra y utilizar determinadas clases de tranquilizantes para calmarla, ya que provocarían todavía una mayor secreción de leche.

Por último decir que para la prevención de este fenómeno, la única solución consistiría en realizar la extirpación de los ovarios en el periodo entre 2 celos, es decir, en periodo de reposo sexual. No es cierto que si hacemos criar a la perra no vaya a tener más embarazos psicológicos.

“¿Saben que las perras con embarazos psicológicos pueden llegar a amamantar a cachorros recién nacidos procedentes de otras madres?”