Si descubrimos que nuestro gato vomita de manera continua, es decir, más de dos veces al día y que, además, presenta otro tipo de síntomas, es importante acudir al centro clínico de inmediato. Si el vómito está acompañado de adelgazamiento, fiebre, diarreas… es posible que nuestro animal esté enfermo. Puede que se trate de un problema de fácil solución o de una necesidad de cambiar la alimentación o el cuidado de la mascota.

Si el gato vomita de vez en cuando y de manera poco continua, lo primero que pensamos es que, al suceder de manera esporádica, no tiene nada de importancia. Pero esto es un grave error. Muchas veces al no hacer caso a los síntomas que presenta nuestro gato, podemos estar siendo partícipes del inicio de una enfermedad.

Dependiendo de cómo sea el vómito, podemos diferenciar cuatro casos distintos:

  • Si la manera de vomitar es aguda: cuando se produce un episodio durante varias veces en un breve periodo de tiempo, hay que trasladar de inmediato al animal al centro clínico.
  • Si se presentan otros signos de enfermedad, es decir, si el animal deja de comer, tiene diarrea y orina de manera muy continuada, también es necesario llevarle a la clínica.
  • En cuanto a los gatos menores de seis meses, al ser tan pequeños, son más propensos a desarrollar enfermedades infecciosas y que uno de los síntomas sea el vómito.
  • En los gatos con sobrepeso: es peligroso, si el animal es obeso, que deje de comer o empiece a vomitar porque el animal puede sufrir lipidosis hepática si no ingiere y pierde alimento.

Algunas de las causas que conocemos por las que los gatos pueden vomitar son:

  • Causas dietéticas: bolas de pelo, ingestión de plantas, dieta de baja calidad, hábitos a la hora de comer, alergia o intolerancia alimentaria, ingestión de cuerpos extraños y administración mala de ciertos alimentos.
  • Por una enfermedad gastrointestinal: gastroenteritis infecciosa, enfermedad inflamatoria intestinal y linfoma intestinal.
  • Debido a enfermedades sistémicas: enfermedad renal crónica, pancreatitis crónica, insuficiencia hepática e hipotiroidismo y diabetes.

Lo recomendable es acudir a tu centro clínico y dejar el caso en manos de los profesionales.