Trataremos en estas líneas de aclarar algunos conceptos básicos sobre inmunidad maternal, que sean francamente aplicativos y que nos despejarán dudas tan serias como cuál debe ser la edad y frecuencia de vacunación de un cachorro o como influye la rapidez de la lactación en la aparición de enfermedades.

¿Qué es la inmunidad maternal?

Comenzaremos por definir a la inmunidad maternal como las » defensas» que una madre transmite a su camada básicamente a través de la leche y que servirán a los pequeños para hacer frente a ataques de gérmenes –virus, bacterias y parásitos- hasta que sean capaces de desarrollar las suyas propias.

Nada más salir del seno materno, los cachorros carecen de protección ya que hasta entonces han estado viviendo en un ambiente estéril. En este primer momento las defensas son transmitidas a través de la leche materna, que en los primeros días se denomina calostro y que comienza a almacenarse en las glándulas mamarias unos 7 días antes del parto.

Es necesario recalcar la importancia que tiene que los cachorros inicien la lactación dentro de la primera hora de vida, y si esto no fuera así- cachorros debilitados etc- es conveniente estimular al cachorro acercándolo a la mama y apretándola para extraer leche o bien ordeñar a la hembra y darles el calostro directamente mediante sonda estomacal o incluso disponiendo de otra hembra o de calostro congelado de algún parto anterior en caso de que la hembra no lo pueda proporcionar.

Haremos mención en este apartado de los cachorros nacidos mediante cesárea. En estos casos es imprescindible que el veterinario utilice una anestesia que sea rápidamente eliminada para que tanto el cachorro como la madre despierten lo antes posible y puedan así satisfacer sus necesidades. Es conveniente, hasta que la madre despierte, que los cachorros sean mantenidos en un ambiente cálido, estimulándolos con movimientos de fricción por todo el cuerpo e incluso enganchándolos a la mama aunque la madre aún esté dormida. En caso de que la madre presente falta de leche debido a la cirugía, será necesario utilizar otra hembra, calostro congelado o bien calostros artificiales de los que disponemos hoy día en el mercado.

Una vez comenzada la lactación, el mayor nivel de inmunidad se alcanza entre las 12-24 horas tras el parto y estos niveles durarán aproximadamente hasta las 8-10 semanas de edad.

Evidentemente el nivel de defensas será mayor cuanto más sea la cantidad de calostro ingerido y cuantas más tengamos en la leche materna, cuestión por la cual es de vital importancia la vacunación de la madre aproximadamente 1 mes antes de la monta para que el periodo de multiplicación del virus que inoculamos en la vacuna no coincida con el de la gestación. Esto explica, entre otras cosas, que los típicos cachorros glotones que comienzan a mamar nada más nacer sean siempre los más grandes y fuertes de la camada, mientras que los más débiles son los que cogen siempre las peores mamas y se crían más pequeños y enclenques.

Vacunación en madres

Sobre la vacunación de las madres diremos que hay gran cantidad de veterinarios que recomendamos NO VACUNAR DURANTE LA GESTACIÓN, por lo menos con vacunas obtenidas a partir de virus vivos. Se ha demostrado que las vacunas producen estados transitorios de bajada de las defensas y esto podría conducir bien a la muerte fetal o bien a que la hembra fuera más sensible a padecer de otras muchas infecciones.

Sistema inmunitario de un cachorro y vacunación

Pues bien, ya tenemos a nuestro cachorro completamente protegido por la gran cantidad de anticuerpos que le han llegado a través de la leche materna y que durarán como hemos visto hasta los 2 meses de edad. Si esto es tan bonito como lo explicamos, ¿porqué hay cachorros que cogen enfermedades tan mortales como el parvovirus y el moquillo?. Vamos a tratar de explicarlo.

Al sistema por el cual el cachorro contrae defensas procedentes de la leche materna se le denomina inmunidad pasiva, en contraposición con la inmunidad activa en la que las adquiere mediante la exposición a distintos gérmenes, hecho en el que esta basada la vacunación.

Ambos sistemas están peleados, de manera que mientras la inmunidad procedente de la madre persisten en el cachorro, éste no puede desarrollar las suyas propias aunque nosotros lo «hinchemos» a vacunas al cachorro. De esta manera llega un momento llamado de vacío inmunitario, que ocurre sobre los dos meses de vida y es de duración variable en función de la cantidad de leche ingerida y de la calidad de la misma, en el cual las defensas maternales no son suficientes para proteger al cachorro pero tampoco éste ha creado las suficientes como para ser independiente.

Vamos a ver de nuevo en qué nivel nos encontramos: resulta que tenemos una camada de aproximadamente un mes, que se están criando la mar de gordetes y por supuesto pensamos que está bien protegida. Resulta que todavía no podemos vacunarlos porque las defensas transmitidas por la madre interfieren con las que quiere crear el cachorro. Entonces, ¿qué hacemos?. De momento deberemos asegurarnos de que tanto la madre como los cachorros estén correctamente desparasitados, ya que si los anticuerpos del cachorro están ocupados tratando de vencer por ejemplo a las lombrices mal van a poder ocuparse de un parvovirus o un moquillo. En segundo lugar deberemos mantenerlos lo más alejados posible de focos de infección: otros perros adultos, perreras sucias, cachorros de otras camadas cuyo estado sanitario desconozcamos etc. En tercer lugar deberemos haber ya previsto que la madre esté correctamente vacunada antes del parto ya que si ella no tiene anticuerpos no podrá pasarlos a su descendencia. Y en cuarto lugar deberemos rezar para que el nivel de calostro que haya tomado el cachorro sea lo suficiente como para inmunizarlo.

Llegado este punto, ¿sería conveniente comenzar a vacunarlo ya?. En principio no habría problema siempre que estuviera sano y bien desparasitado, continuando con repeticiones vacunales hasta los 3 meses en que seguro que han desaparecido los anticuerpos materales, pero hay un pequeño riesgo ya que las vacunas como hemos visto pueden producir una pequeña bajada de defensas que resultaría fatal en un animal de tan solo un mes.

Todas las normas antes mencionadas nos llevan a concluir que una buena pauta de vacunación debería comenzar sobre las 6-7 semanas de edad y con dosis de recuerdo cada 2 semanas terminando siempre la última dosis a una edad superior a los 3 meses.

Es decir la primera vacuna en un cachorro debería ser alrededor de las 6 semanas de vida.

Enfermedades de las que vacunar a los cachorros

Las enfermedades contra las que normalmente vacunamos a los cachorros son:

  • Moquillo
  • Parvovirosis
  • Hepatitis infecciosa canina
  • Leptospirosis
  • Tos de las perreras
  • Coronavirus
  • Rabia

Evidentemente las vacunas en cachorros garantizan un porcentaje de protección muy alto pero no de un 100 %, ya que esto depende de la respuesta individual de cada cachorro a la vacunación y no todos quedan protegidos convenientemente. Lo ideal sería realizar una medición de anticuerpos una vez terminada la vacunación, lo cual nos daría una idea exacta de cómo han quedado protegido. Evidentemente estos análisis son más caros que las propias vacunas y por ello rechazados por la mayoría de los criadores.

Por esto consideramos también de vital importancia las revacunaciones anuales ya que vemos algunos casos tanto de moquillo como de parvovirus en adultos.

En definitiva: vemos que hay una manera correcta y con base científica de hacer las cosas aunque, como todo en medicina, no siempre podemos asegurar su eficacia en el 100% de los casos. Si es así, ¿porqué hay gente que se empeña en continuar diciendo a sus clientes que hay que comenzar a vacunar a partir de los 3 meses de edad? ¿porqué la gente se extraña cuando dices que tienes que poner 3 vacunas como mínimo a su cachorro? ¿porqué hay gran cantidad de gente que sólo revacuna anualmente de la rabia ya que es «lo único a lo que obliga la ley»?. Son cosas que carecen de sentido y contra las que luchamos todos los días para salvaguardar la salud de nuestras queridas mascotas.