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EL CORTE DE OREJAS.
Una de las mayores preocupaciones entre los propietarios de perros a los que generalmente se les corta las orejas es decidir si realmente deben o no hacerlo. El corte de orejas, lo que científicamente se denomina otoplastia estética es una técnica que consiste en amputar una porción del cartílago auricular con la finalidad de que un perro adopte una determinada apariencia en relación con su estándar racial. En realidad se trata pues de una operación eminentemente estética, aunque también es cierto que los perros con orejas erguidas están menos predispuestos a padecer de otitis. Para que un perro pueda ser sometido a dicha intervención debe encontrarse en perfecto estado de salud y haber sido desparasitado y preferiblemente también vacunado. De lo contrario el estrés que supone el someterlo a una anestesia general puede conllevar una bajada brusca de defensas que pueden hacer a nuestro animal susceptible de contraer gran cantidad de infecciones. En cuanto a la edad correcta para llevarlo a cabo, existen tablas con la edad adecuada para el corte en función de la raza, aunque como norma general podemos decir que se sitúa entre las 8 y 9 semanas. Tampoco debemos dejar para muy tarde la decisión ya que cuanto más mayor sea el animal más difícil será el conseguir un buen resultado estético y más haremos padecer al animal con el postoperatorio, ya que la cicatriz será más grande. Existen gran cantidad de técnicas para efectuar el corte de orejas, asimismo cada raza lleva un tipo de corte característico. Hay veterinarios que utilizan plantillas, otros lo efectúan con determinados tipos de pinzas. Los hay que suturan con material reabsorbible y otros que no, etc. Quedará pues sujeto a la experiencia de cada veterinario en cuestión la manera de realizar el corte de orejas, sin que esto indique que otra técnica distinta pueda ser igualmente correcta. Lo único importante es determinar previamente el estado de salud del animal para que no corra ningún riesgo durante la intervención quirúrgica. Una vez efectuada la intervención viene la parte más importante .Muchas orejas pierden su posición erecta por unos inadecuados cuidados postoperatorios. Durante todo el periodo postoperatorio, la cicatriz no debe sufrir tensiones que pueden llevar a la contracción del borde de la oreja. También debemos procurar evitar la formación de costras bajo las cuales proliferará una infección purulenta que conducirá a la apertura de la cicatriz. Por último deberemos también vigilar las posibles infecciones de oído que podemos causar como consecuencia de la falta de ventilación producida por las plantillas que colocamos dentro del oído para mantener la oreja erguida. Por último resaltar que el hecho de cortar una oreja no significa indiscutiblemente que vaya a ser plantada. Existen también defectos entre las uniones de los diferentes cartílagos que forman la oreja o incluso en los músculos que se encargan de la movilidad de la misma. Estos defectos pueden hacer necesaria otra intervención para colocar la oreja en su posición adecuada.
Curiosidad: ¿ Saben que los pabellones auditivos de los perros son móviles y se orientan siempre hacia la zona de donde procede el sonido?
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