¿Cómo, que tiene usted un gato en casa estando embarazada?, pues deshágase inmediatamente de él.

Esta es una premisa bastante generalizada entre algunos ginecólogos que optan por el camino más rápido ante cualquier embarazo, pero, como vamos a ver el gato es la fuente de menor importancia en la transmisión de la toxoplasmosis a los seres humanos.

Toxoplasmosis felina

La toxoplasmosis es una enfermedad causada por un parásito denominado Toxoplasma gondii que puede afectar tanto a animales como a personas. El principal riesgo lo constituyen las mujeres embarazadas ya que el mencionado parásito puede producir abortos o malformaciones fetales que cursarán con retraso mental. Generalmente no se produce enfermedad en la madre salvo que esté inmunosuprimida por alguna causa como pueda ser el SIDA.

El gato puede infectarse mediante ingestión de carne cruda procedente de otros animales o bien por ingestión de alimentos contaminados con heces de otros gatos. También puede adquirirlo al comer cucarachas, ratones o incluso lombrices de tierra. Después de 3 días el animal puede comenzar a eliminar el parásito por las heces durante una o dos semanas, el cual puede ser infectante para las personas si lleva entre 1-5 días en el medio ambiente.

Visto de una manera general el ciclo del parásito en el gato, diremos que las formas más comunes de infección en las personas son, por un lado la ingestión de alimentos pocos lavados contaminados con material fecal o bien la ingestión de carne mal cocida de cerdo, cabra o cordero. Se puede decir que el contagio por contacto con gatos que excretan el parásito es poco frecuente.

En un estudio efectuado en nuestro país, se encontró que el 80% de personas mayores de 65 años son positivas a Toxoplasmosis, es decir, que han tenido contacto con el parásito. Generalmente las personas adultas no enferman aunque tengan el parásito si su nivel de defensas es bueno. En cuanto a las embarazadas, aquellas personas que sean positivas al Toxoplasma antes del embarazo pueden estar bien tranquilas ya que están inmunizadas y no van a sufrir infección congénita del feto. El peligro lo corren aquellas que, no estando inmunizadas, pueden adquirir el parásito durante la gestación.

Cómo evitar la toxoplasmosis

Para evitar que esto ocurra, bastará con seguir estas sencillas normas:

  • Evitar que el gato salga de cacería y, por supuesto, no darle de comer nunca carne cruda. En este sentido conviene recordar la eterna lucha en la que estamos inmersos los veterinarios para que tanto perros como gatos sean alimentados con alimentos preparados.
  • Eliminar pulgas, cucarachas y lombrices de tierra, que pueden actuar como vector del parásito.
  • Cambiar a diario las cajas de arena para evitar que los huevos puedan ser contagiosos. Si sospechamos que el gato pueda ser eliminador del parásito bastará con sumergir la caja de las deposiciones en amoniaco durante una hora o bien hervirla con agua.
  • Lavarse las manos tras tocar al gato.
  • Utilizar guantes si queremos trabajar en el jardín.
  • No comer carne cruda ni embutido poco curado.
  • Realizar análisis de heces al gato o bien análisis de sangre. En caso de que el análisis de sangre salga positivo, al igual que en las personas, podemos estar bien tranquilos ya que nuestro gato probablemente nunca será eliminador del parásito.
  • Por supuesto. NO ES NECESARIO DESHACERSE DEL GATO. Aunque cada uno es libre de hacer lo que le dicte su conciencia.

“En un estudio efectuado en Madrid, el origen de la toxoplasmosis en humanos fue en un 77% debido a la ingestión de carne de ovino, en un 65% de porcino, en un 55% de caprino y en un 5% de bovino.”