Pese a tener un nombre largo y raro del que resulta difícil acordarse, supongo que muchos de vosotros habréis oído hablar alguna vez de esta enfermedad aunque no la haya padecido ninguno de vuestros perros.

El hecho de tratarla en esta ocasión es debido a que se trata de una alteración en la que el dobermann está especialmente predispuesto y es importante saber reconocerla a tiempo.

¿Qué es el síndrome Wobbler o malformación cervical?

El síndrome de Wobbler o malformación cércival es una enfermedad de origen desconocido, aunque se han sugerido factores genéticos, hipernutrición, exceso de calcio y fósforo en la dieta etc… Son afectados por igual los machos que las hembras y puede aparecer a cualquier edad. El hecho de aparecer con mayor frecuencia en el dobermann estriba en que se trata de una raza con un cuello esbelto,cabeza grande y pesada y las vértebras cervicales sufren un exceso de tensión.

Generalmente los perros afectados aparecen con una sintomatología insidiosa que puede durar varios meses y que incluye sobre todo incoordinación de las extremidades posteriores –de las anteriores en algunos casos-, marcha rígida y agarrotada y cuello flexionado. En los casos graves pueden llegar incluso a la parálisis de las cuatro extremidades.

Esta sintomatología es producida ya que el exceso de tensión que antes hemos comentado termina produciendo alteraciones en las vértebras cervicales que presionan a la médula espinal ocasionando un corte en la conducción nerviosa hacia las extremidades.

Prevención del sindrome de Wobbler

Si tenemos algún perro joven o adulto que cumpla con alguno de los signos antes mencionados deberemos acudir a nuestro veterinario, al cual no se lo pondremos fácil ya que para llegar al diagnóstico correcto deberá realizar lo que llamamos una “mielografía”. Consiste ésta en que con el animal completamente anestesiado debemos introducirle un medio de contraste dentro de la médula espinal que nos dibujará toda su línea y nos mostrará dónde se encuentra la compresión al realizar la radiografía.

No obstante debemos de tener en cuenta que la mielografía es un método en el que corremos un pequeño riesgo ya que en primer lugar hay que someter a un perro enfermo a una anestesia general muy profunda, ya que es muy dolorosa, y en segundo lugar la inyección del medio de contraste puede provocar reacciones alérgicas, aumentos de presión del líquido que envuelve la médula, infecciones etc. Existen ya en algunas Universidades españolas máquinas de TAC y/o resonancia magnética que -para quienes puedan permitírselo- pueden hacer el diagnóstico más sencillo y menos perjudicial para el animal.

Una vez realizadas las pruebas pertinentes, ya tendremos claro si se trata o no de esta enfermedad y cuales son las vértebras enfermas. Entonces deberemos instaurar ya el tratamiento para el síndrome de Wobbler.

Tratamiento

En cuanto a las pautas de tratamiento tenemos dos opciones: el médico y el quirúrgico. El primero consiste en la administración de antiinflamatorios que trataran de conseguir una descompresión de la médula espinal, junto con una reducción del ejercicio físico.Por desgracia tenemos que decir que es un tratamiento que no ofrece muy buenos resultados y sólo lo podemos aplicar en casos muy leves.

Normalmente el tratamiento de elección es el quirúrgico, consistente en retirar las partes de las vértebras que están presionando a la médula así como en estabilizar la columna mediante la aplicación de diferentes prótesis.Se trata de una técnica que como veis es relativamente compleja y debemos contar con una gran colaboración tanto por parte del perro como del dueño ya que el postoperatorio es delicado y debemos asegurar una inmovilización absoluta. Otra cuestión que debemos tener en cuenta de cara a la cirugía es que si la médula ha sufrido lesiones irreversibles debido a la falta de riego sanguíneo durante la enfermedad, lo más que podremos conseguir es que el animal quede como está y que la parálisis no vaya a más.

Por supuesto que el perro en cuestión, como comprenderéis, debe ser retirado para siempre de la competición y utilizado como animal de compañía.

Como habéis podido comprobar se trata de una enfermedad compleja de difícil resolución como todas las que afectan al sistema nervioso y es muy importante el diagnóstico precoz si después no queremos lamentarnos. Espero que con estas líneas os hayáis hecho una idea más clara de la misma y acudáis a vuestro veterinario al menor síntoma.