Aunque pueda parecer absurdo, nos acercamos a unas fechas muy temidas por gran parte de propietarios de perros: Las fallas.

Muchos perros reaccionan con miedo a los ruidos fuertes, y si estos se producen cada pocos minutos o a veces segundos según el lugar en el que nos encontremos, puede suponer un grave problema a tratar en nuestra mascota. Y todo por ese invento que tanto nos gusta a los valencianos y que se llaman petardos.

Pues sí, nuestros queridos masclets originan en muchos perros graves estados de nerviosismo que muchas veces son insostenibles y nos obligan a tomar una medida al respecto.

Síntomas del nerviosismo

Los síntomas que presentan los animales están relacionados con el miedo que tienen ante un ruido tan ensordecedor, como puede ser un petardo o una traca en fallas. Generalmente notamos que el perro se pasa todo el día debajo de la cama sin salir siquiera a comer, temblando o, en el otro extremo, perros que se pasan el día entero ladrando sin que podamos hacer nada para calmarlos. Tengamos en cuenta que el oído de un perro es muchísimo más sensible que el de una persona y alcanzan a escuchar sonidos de frecuencias mucho más altas que nosotros.

Tipos de respuestas ante el ruido

Es decir, los perros pueden presentar dos tipos de respuestas ante los ruidos repentinos y fuertes:

  1. Respuesta de hipervigilancia o estado de alerta: El perro comienza a ladrar sin control y en un estado de nerviosismo.
  2. Respuesta de miedo: El perro se esconde debajo de una cama, mueble y tiene miedo a salir o desea escapar de la situación

Comportamiento en una situación de nerviosismo

Muy importante es también tener en cuenta que esta reacción ante los ruidos puede ser algo normal o patológico.

Como se ha comentado los perros tienen un oído mucho más sensible. Este se puede producir si es algo normal a un ruido en concreto, como un petardo o el sonido de una tormenta, lo que se podría considerar como una reacción normal ante un ruido inesperado.

Pero esta reacción se puede convertir en algo patológico si ya no es solamente estos sonidos puntuales, sino cualquier tipo de sonido el que deriva en una reacción de miedo. La apertura de una puerta, la caída de un objeto, un golpe suave o cualquier clase de ruido o sonido, pueden poner ya en estado de miedo al animal. Pudiendo convertirse en una fobia al ruido. Y estas fobias o estados de miedo son muy difíciles de solucionar si terminan por ser un patrón de comportamiento. No deben tomarse como algo a broma.

Consejos contra el nerviosismo del perro

Las soluciones para aliviar este síndrome tan propio de perros valencianos pueden ser varias:

En primer lugar, y resulta la mejor solución siempre que podamos llevarla a cabo, es sacar al perro de la capital, bien tengamos un chalé donde el animal pueda pasar unos días o bien llevándolo a una residencia canina las cuales están generalmente fuera de los núcleos urbanos. Especialmente si contamos con un animal que esta en una etapa de miedo puntual a los petardos. Si ya es un animal que se asusta ante cualquier sonido, lo mejor es llevarlo a una consulta veterinaria.

En segundo lugar, y si no nos queda más remedio que tener al animal con nosotros, podemos recurrir a los comprimidos tranquilizantes que nuestro veterinario nos aconsejará conociendo el estado de salud de nuestro animal. Es importante no administrar estos tranquilizantes de una manera indiscriminada ya que muchos de ellos tienen efectos secundarios que pueden hacer peligrar la vida del perro. Tampoco es conveniente administrarlos a lo largo de todo el día sino que elegiremos los momentos más peliagudos como pueda ser la hora de la mascletá, los castillos, etc.

También puede ser interesante llegar a ocultar esta clase de ruidos más puntuales con otras actividades o sonidos más habituales en su día a día. Poner la televisión, jugar con un mordedor de sonido, poner música en casa, etc. Que puedan en cierta forma hacer que los petardos no se dejen notar tanto.

No hay que olvidar señalar que el comportamiento de la persona responsable del animal, afectará al mismo. Si una persona reacciona con miedo o un estado de nerviosismo, altera sus costumbres o su forma de comportarse por los ruidos, como por ejemplo sobresaltarse con los petardos, entonces el animal actuará de forma similar. Es importante mantener la calma y un estado de tranquilidad para demostrar al animal que no pasa nada con el ruido, y que no lo asocie a algo malo con lo que huir o estar alerta.

En definitiva:

  1. Mantener la calma. Tu mascota puede sentirse influenciada por tu estado de alerta.
  2. Cerrar ventanas y persianas antes de una mascletá o fuegos artificiales. Esto ayudará a amortiguar el ruído.
  3. Crear un refugio seguro. Debemos proporcionarles un lugar donde se sientan más protegidos. Su propio transportín con una manta por encima es una buena opción.
  4. Distráelo! Si estamos en casa puede ser una buena opción intentar jugar con él para que no se entere del estruendo.
  5. En casos de gravedad podemos administrar terapias naturales o farmacológicas para ayudar a tu mascota a pasar el mal trago.

Calmar a los perros con los petardos

En definitiva, debemos comprender las reacciones de nuestro perro ante los petardos, sean de alerta o de miedo. Pero nunca dejarlas pasar como si fueran algo normal o que no reviste de importancia. Los dueños de los perros están obligados a actuar y ayudar a su mascota ante este comportamiento. Importante siempre mantener la calma, y actuar de forma consecuente para ayudar al can.

Si tienes cualquier duda o tu perro empieza ya a sufrir los efectos de las mascletás y los petardos, comienza a estar más sensible y no quieres que vuelva a suceder un año más, ponte en contacto con nosotros y te ayudaremos con el nerviosismo de tu mascota.

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