Todo lo que puede afectar a nuestros amigos peludos siempre nos genera grandes preocupaciones. Hoy os queremos hablar del parvovirus canino, sus síntomas, cómo se diagnostica y cómo es posible prevenirlo.

Es fundamental tener en cuenta que el parvovirus en perros, comúnmente conocido como “La Parvo”, es una enfermedad vírica. Puede afectar tanto a perros cachorros como adultos que no vienen vacunados. Se trata de un virus que tiene una incidencia mayor en algunas razas de perros como los Rottweilers, los Pastores Alemanes y los Labrador Retrievers, entre otros.

El parvovirus es muy contagioso y puede presentarse bajo dos diversas formas clínicas. En la forma miocárdica el parvovirus llega a producir insuficiencia cardiaca y muerte súbita. Mientras que la forma entérica afecta gravemente al tracto intestinal.

Síntomas del parvovirus

En general, el virus ataca primero a los tejidos linfáticos e intestinales, dando lugar a diversos síntomas cuales:

  • diarrea con posible sangrado, vómitos, fiebre, apatía, debilidad, rojez en el tejidos de boca y ojos, latido acelerado, pérdida de peso y dolor en el abdomen.

Ya que afecta al tracto intestinal, el parvovirus impide que el organismo del perro absorba los nutrientes de forma correcta. Por esta razón también puede provocar deshidratación. Además, al lesionar las células del epitelio intestinal las bacterias presentes en la flora intestinal empiezan a circular en la sangre, dando lugar a una infección generalizada.

El parvovirus se transmite por vía oro-nasal cuando el perro entra en contacto directo con otro perro infectado. Algunos lugares contaminados por el virus pueden ser parques o zonas con grandes concentraciones de perros. Se lleva a cabo a través del contacto con heces de perros infectados o por vía intrauterina. El parvovirus es capaz de sobrevivir meses fuera de un perro, por esta razón también es fundamental desinfectar con lejía y agua las posibles superficies contaminadas.

Transmisión y diagnóstico

La mejor manera de evitar el contagio es a través la desparasitación y la vacunación de los perros cachorros contra la enfermedad. También puede ayudar a prevenir el virus el limitar la salida a la calle o la interacción con otros perros hasta que los cachorros estén totalmente vacunados (16 semanas de edad).

Es importante destacar que un perro infectado por parvovirus no puede transmitir la enfermedad a los humanos. No obstante, al transportarse en el pelo y las patas del perro, como en zapatos u objetos contaminados, es fácilmente transmisible a otros perros.

En cuanto al diagnóstico del virus, normalmente los síntomas que presenta el perro suelen ser bastantes indicativos de que se trate de la enfermedad en cuestión. Para confirmarlo se efectúa una analítica de sangre o una prueba de antígenos en las heces del perro. Acude siempre al veterinario en caso de síntomas, será él con su competencias a establecer el diagnóstico correcto.

En el caso de que un perro se contagie de parvovirus, hay que saber que no existe un tratamiento en sí. Se ponen en acto acciones para intentar combatir y eliminar la enfermedad. En primer lugar, siendo alto el riesgo de que el perro pueda padecer deshidratación viene administrado el suero por vía intravenosa, se administran antibióticos y en el caso de que haya habido una pérdida de sangre considerable con las diarreas también es posible que se le haga una transfusión de sangre al perro.

¡Recuerda! La prevención es la clave, curar un perro con esta enfermedad puede no tener éxito, por esta razón la mejor opción es que el veterinario suministre al perro las dosis de vacunas contra el parvovirus desde bien cachorro

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