Pasaron las Navidades y nos encontramos con que tenemos en casa un nuevo familiar de 4 patas. Nos ponemos a pensar, una vez pasada la euforia de las fiestas y lo único que nos viene a la cabeza es: “¿cómo he podido meterme en un follón semejante?”.

Pues bien, una vez vayan pasando los días nos daremos cuenta de que no es tal follón y que tener una mascota en casa es algo altamente enriquecedor tanto para nosotros como para nuestra familia, especialmente si tenemos niños o personas ancianas en casa.

Cuidado de perros

Pero vayamos a la parte sanitaria, que es la que nos ocupa. Lo primero que deberemos hacer sino hemos hecho ya es acudir al veterinario para que nos confirme si el animal está en buen estado de salud y por tanto podemos tenerlo en casa tranquilamente. No olvidemos que hay algunas enfermedades que los animales pueden transmitir al hombre, y por tanto deberemos extremar las precauciones.

Posiblemente nuestro veterinario, en esa primera visita y tras un análisis de heces del animal, procederá a su desparasitación, lo cual no quiere decir que vaya a quitarle las pulgas y garrapatas sino que le dará un producto para que elimine los parásitos intestinales, que son los que con mayor frecuencia afectan a los cachorros y alguno de los cuales puede ser transmisible al hombre.

Tras esta primera visita y después de una toma de contacto con el animal, en función de su estado sanitario nos dará fecha para la primera vacunación. Las enfermedades contra las que se vacuna de cachorros suelen ser enfermedades víricas con una elevada tasa de mortalidad, por lo cual es esencial no dormirse en los laureles y comenzarlos a vacunar a partir de los 45 días, que es cuando al cachorro le comienzan a desaparecer las defensas provenientes de la madre.

Tanto el número de dosis aplicadas como la frecuencia de las mismas, varía en función de cada veterinario, pero en lo que creo que coincidimos la mayoría es en que el animal no debe bajar a la calle a pasear hasta que haya recibido todas sus dosis vacunales y esté perfectamente protegido. Esto es debido a que puede entrar en contacto con orina o heces de otros perros portadores de alguna enfermedad.

En casa deberemos vigilar que el animal coma con apetito -recordemos aquí que la mejor alimentación es la preparada, sobre todo el pienso compuesto, y nunca la comida casera-, que esté alegre, alerta y juguetón, que las deposiciones y la orina sean normales y que nos “dé mucha guerra como si de un niño se tratara”. Recordemos que un perro movido y travieso es siempre signo de salud, mientras que un animal dormilón, apático falto de apetito debe hacernos pensar mal.

Hagamos siempre caso a los consejos de nuestro veterinario y no nos dejemos llevar por los de nuestro vecino que se lo ha dicho la tía de su suegra. Es muy conveniente consultar a un profesional todas las dudas que puedan ir surgiendo aunque, con el tiempo dejaremos de pagar la novatada y nos encontraremos con un amigo fiel que es muy sencillo de mantener.

Consejos para cuidar a nuestro perro recién llegado:

  1. Acudir al veterinario para que nos confirme si el animal dispone de buena salud
  2. Desaparasitación del animal
  3. Obtener fecha para la primera vacunación. Siempre a partir de los 45 días.
  4. No pasear o bajar a la calle hasta que haya sido totalmente vacunado y protegido.
  5. Vigilar que el animal se comporte de manera animada en el hogar y tenga un buen apetito
  6. Hacer siempre caso a los especialistas veterinarios, y no a los conocidos o personas no profesionales.

 

“¿Saben que a los cachorros se les cae toda la dentadura y les sale una nueva entre los 3 y los 4 meses de edad?”